Antes de salir te fijás si hace frío o calor, llevás abrigo, estás pendiente de las vacunas de tu hijo, te lavás las manos. Cuidás todo lo que pueda enfermarte o generar malestar. Pero resulta que te sentás en un bar y pedís un sánguche o unos canelones o una milanesa a la napolitana y... ¡zas! Muerte al estómago.

¿Qué podés hacer? Además de quejarte con el mozo, desde la Dirección de Bromatología explicaron que podés pedir que te cambien el plato (sin costo extra) y, además, que te muestren la cocina. Claro que también debería hacerse la denuncia ante la Dirección Provincial de Saneamiento Ambiental (Dipsa) o Bromatología de la Provincia.

Para darse cuenta de si un alimento (carne, pollo o enlatado) está en mal estado lo más fácil es percibir su olor y aspecto, señaló Nora Kristal, directora de Bromatología.

Pero también hay que tomar ciertos recaudos, como no comprar comida en un puesto de la calle que no cumpla con las medidas de higiene (por ejemplo, tener una heladera y agua corriente). Si se cumpliera esto, son muy pocos los puestos que deberían funcionar. Tampoco en las carnicerías hay que comprar la carne premolida.

Según explicó Miguel Molins, director de la Dipsa, los controles son diarios, y en el caso de la venta ambulante la dirección notifica a los puesteros, pero es la Dirección de Tránsito la que tiene el poder de policía.

En la zona del parque 9 de Julio el fin de semana pasado intimaron a los vendedores de comida a que regularicen su situación. En algunos casos se constató que lavaban las papas en el lago San Miguel.

Controles
Todos los que trabajan con alimentos deben poseer una credencial habilitante, que es la que otorga la provincia luego de participar del curso "Buenas Prácticas de Manufactura". Esa licencia debe ser renovada cada dos años. Este es otro dato para que el consumidor tenga en cuenta al momento de elegir un sitio para comer.

No es solo para bares y restaurantes, sino para todos los que intervengan en la elaboración, fraccionamiento, manipulación, depósito, comercialización y transporte de alimentos. Esto incluye a los deliverys de comida que ofrecen por redes sociales y no tienen un local a la calle.